Nuestra historia
En 1981, cuatro hermanos se propusieron llevar el juego que amaban a su comunidad. Abrieron dos tiendas de fútbol en el norte de Virginia y se sumergieron en el deporte no solo como dueños de negocios, sino como jugadores y fanáticos. No solo vendían botas y uniformes. Construyeron relaciones, aprendieron sobre la industria de primera mano y ayudaron a dar forma a la forma en que la cultura del fútbol estaba creciendo en los EE. UU.
Dieron el siguiente paso con el lanzamiento de Intersport, uno de los primeros catálogos específicos de fútbol del país. Al asistir a ferias comerciales, conectarse con marcas y pasar tiempo en el campo, adquirieron el conocimiento y la experiencia necesarios para llevar las cosas más lejos. En 1983, sus ambiciones se expandieron. En lugar de simplemente vender productos de fútbol, querían aportar algo nuevo al juego estadounidense. Su enfoque se centró en una marca italiana y, en 1984, consiguieron un acuerdo de distribución.
Durante seis años, trabajaron incansablemente para establecer la marca italiana en los EE. UU. a través de marketing de base, forjando relaciones con minoristas especializados y obteniendo el respaldo de equipos entrenados por ex compañeros de equipo y amigos. La marca creció, y también lo hizo la reputación de los hermanos en la industria.
Pero el negocio de la distribución tenía sus desafíos. A medida que los términos de su acuerdo se volvían menos viables, los hermanos se enfrentaron a una decisión: retirarse o crear algo propio. Eligieron la segunda opción.
Con su base en el juego y una creencia inquebrantable en la pureza del fútbol, en 1992 crearon Lanzera. El nombre se inspiró en la mascota de su escuela secundaria, los Livingston Lancers, y se le infundió un toque italiano para honrar la herencia de su padre. Su logotipo, The Flying Four, simbolizaba a los cuatro hermanos y su visión compartida.
Durante la década de 1990, Lanzera se convirtió en una marca arraigada en el amor por el juego. Estaba dirigida a jugadores que valoraban la habilidad, la creatividad y el juego con un propósito. Los botines y los uniformes de Lanzera no eran solo productos. Representaban un estilo de juego y una forma de vida.
Luego, durante un tiempo, Lanzera se desvaneció. El mercado cambió, la industria se transformó y la marca quedó en silencio. Pero la pasión que la construyó nunca desapareció. El fútbol nunca abandonó a los hermanos y el espíritu de Lanzera nunca fue olvidado por aquellos que se habían puesto sus botas.
Ahora, la espera ha terminado. Lanzera está de vuelta, no como un acto de nostalgia, sino como un movimiento. Un regreso a la esencia del fútbol.
Estamos aquí para los guerreros de la liga dominical, los puristas de los partidos informales, los aficionados que se calzan los cordones de los zapatos solo para sentir la pelota en sus pies. Para aquellos que valoran el toque por sobre la potencia, la creatividad por sobre la intensidad y la cultura que hace del fútbol algo más que un juego.
Lanzera no se dedica a seguir tendencias, sino a preservar lo que hace que el juego sea hermoso, el arte, el toque, la alegría de jugar. El legado continúa, no mirando hacia atrás, sino llevando hacia adelante lo que siempre ha hecho que el fútbol sea especial.